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La fiebre del lodo verdades y mitos

05/11/2018

La fiebre del lodo, por lo general no desarrolla mucho más que unas pocas costras y mejora con un poco de ungüento anti inflamatorio. Pero si se detecta en una etapa posterior, puede ser desagradable.
La fiebre del lodo es una afección con irritación, heridas y costras en la parte inferior de las piernas, especialmente en la cuadrilla. Las bacterias en su mayoría son las culpables que se afecte la piel y causan infecciones. A veces se trata de ácaros de la sarna, principalmente un problema para los caballos con muchas plumas, pero en verano la fiebre del lodo también puede ser causada por las quemaduras solares. La fiebre del lodo es la más común durante los meses húmedos del año.
‘Hay una doble razón por la cual esta condición es más frecuente en el otoño. Primero, la mayoría de los caballos pasan mucho más tiempo en el establo, lo que significa que la circulación de la sangre en la parte inferior de las piernas se reduce considerablemente y tanto el suministro de sangre como el drenaje de productos linfáticos disminuyen. Esto provoca una resistencia reducida de la piel. Además, los campos o potreros para pastar de los caballos también suelen estar mas húmedos. La humedad afecta la capa protectora de la piel y eso también reduce la resistencia’, explica la fisioterapeuta animal Astrid Lanen.
Cuando la piel se ve afectada se desarrollan costras. Algunas veces son muy delgadas y pequeñas, pero también pueden engrosarse y formar divisiones. En los caballos más gravemente afectados, las piernas pueden retener liquido y el caballo puede incluso desarrollar fiebre. ‘Siempre hay que tener cuidado de que el caballo haga suficiente ejercicio. No hay músculos en la parte inferior de la pata del caballo. El movimiento causa presión en los ligamentos, tendones y el mecanismo de la pezuña permanece intacto. El casco funciona como una especie de bomba que bombea alrededor de la sangre y la linfa, por lo que el sistema linfático se encarga de eliminar los productos de desecho.’

Tratamiento
‘Es importante mantener las piernas secas y al mismo tiempo, tratar de encontrar la causa. Algunos casos persistentes pueden necesitar tratamiento con ungüento anti inflamatorio o incluso antibióticos. Cuando la sarna no es tan seria, se puede dejar solo. Si no es así, probablemente puede causarse pequeñas nuevas heridas que las bacterias pueden usar para entrar en la piel. Cuando se enfrentan costras muy gruesas, la pomada no puede penetrar en absoluto y son un semillero para las bacterias. En este caso, es mejor limpiar bien toda la zona y luego dejarla lo más seca posible y darle algo de tiempo.’