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Como una piedra en tu estómago

06/11/2017

A estas alturas, el otoño se ha apoderado por completo. Eso significa que la tasa de crecimiento de la hierba se hace lenta. Los caballos pastan más rápido de lo que la hierba puede volver a crecer, así que esta es la época del año en la se debe tener cuidado con los cólicos producidos por la arena.
En el otoño, la hierba se vuelve más corta, pero el caballo simplemente sigue pastando y también comienza a ingerir arena junto con la hierba. Esta condición puede permanecer oculta durante un tiempo prolongado hasta que la gran cantidad de arena impida que el intestino se mueva de forma natural. El intestino se detiene o se bloquea y las partes más altas comienzan a hincharse. También puede suceder que la curva más arriba contenga tanta arena que cambie de posición. Sin embargo, la gasificación continúa, lo que provoca que el intestino se estire y detenga el movimiento por completo. La única opción que queda para aliviar esta situación es la cirugía. Los primeros signos de un cólico de arena en desarrollo podrían ser excrementos sueltos o cuando el caballo no tiene mucho avance en el trabajo montado o en el de conducción.

Más vale prevenir que curar
Una de las medidas más importantes para prevenir el cólico de arena cuando el campo / o potrero está casi cortado es alimentarlos con cantidades generosas de fibra. Otro enfoque es revisar si los excrementos poseen arena por lo menos una vez a la semana. Toma un gran puñado de excrementos y ponlo dentro de una bolsa de plástico. A continuación, agregue un poco de agua tibia y deja la bolsa colgando durante diez minutos para que la arena repose en el fondo. La medida de la punta de la yema del dedo está bien, pero cualquier cosa que exceda el tamaño de la falange de un dedo es motivo de preocupación.